jueves, 30 de septiembre de 2010

Sabaleros corriente arriba

CLÁSICOS INOLVIDABLES


A partir de todos los jueves este espacio será destinado a revivir clásicos inolvidables del fútbol de ascenso.

Aunque parezca redundante el clásico ya es grande por naturaleza. Hay muchos condimentos que lo hacen especial y lo transforman en un título de honor. En los clásicos se pone en juego quién será el nuevo amo del barrio, aunque sea de manera transitoria. Pueblos que dirimen su pasión, sus colores y su historia en un campo de juego. No interesan el momento del torneo en el que se deban cruzar ni cómo llegan ni la posición que ocupan en la tabla de posiciones; sólo importa ganar para mantener el orgullo en alza, y mejor aún si finalizado el campeonato el corolario es un ascenso.

Santa Fe es cuna de uno de los clásicos más significativos de la República Argentina. Colón y Unión son dos instituciones que compartieron las historias más atractivas del fútbol argentino.

El 12 de noviembre de 1994, por la primera rueda de la Primera B Nacional, se disputó uno de los encuentros más recordados por los hinchas Sabaleros. El estadio 15 de abril fue escenario de un encuentro picante. Los planteles del Tatengue y de los Sabaleros contaban con viejas glorias del fútbol argentino. En Unión jugaban Darío Cabrol, Lorenzo Frutos, José Luis El Loco Marzo; en tanto, Colón salía a la cancha con Jorge Vivaldo, Hugo Ibarra, Horacio Ameli, Pedro Uliambre, Dante Damián Unali y Gabriel González, entre otros.

Fue el turno para la visita. Con dos goles de El Loco González en la primera etapa Colón se quedó con los puntos y con la alegría del clásico.

Asimismo, el Sabalero tras una buena campaña en la que ganó los dos clásicos, se adjudicó el torneo reducido y logró el ascenso a Primera División, después de jugar 15 años en la segunda categoría.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

"En un principio había que sacar las papas del fuego"

José Santos Romero se transformó en icono del club de Floresta. En 1967 Pepe Romero comenzó su carrera deportiva como volante por izquierda en All Boys y, además, integró el plantel que ascendió por primera vez a Primera División en 1972. A raíz de una lesión permaneció inactivo por un tiempo prolongado, y cuando volvió a jugar él sabía que no era el mismo de antes. Su trayectoria como jugador finalizó en Temperley en 1981. Sin embargo, José Romero siguió ligado al fútbol y en particular a su club de origen: All Boys. Allí, trabajó en las divisiones inferiores y cuando podía colaboraba con el plantel de Primera. Hasta que el 10 de mayo de 1986 asumió como DT interino del Albo por cuatro partidos, en Caseros, donde el conjunto de Floresta igualó en dos tantos ante Estudiantes de Buenos Aires, por la Primera B. Después de un segundo interinato en 2004, la dirigencia lo designó como entrenador del plantel profesional en reemplazo de Néstor Ferraresi. Desde abril de 2007 el buzo de DT tiene un solo dueño. En el transcurso de tres temporadas All Boys logró dos ascensos y después de 30 años volvió a la máxima categoría del fútbol argentino. En la siguiente entrevista Pepe Romero cuenta sus inicios como técnico del Albinegro y su deseo de permanecer en Primera.

¿Cómo fue su debut como entrenador de All Boys?
Siempre trabajé en inferiores y colaboré con el Plantel de Primera División. Un día me tocó debutar como interino. En un principio había que sacar las papas del fuego, después, el presidente del club, Roberto Bugallo, confió en mí para que me quedase para el próximo campeonato. Fue un momento difícil en el torneo, donde Néstor Ferraresi dejó de ser el entrenador, y All Boys estaba peleando por ingresar al octogonal. Clasificamos de manera milagrosa ante Tristán Suárez y llegamos hasta los cuartos de final.

¿Cuáles fueron sus referentes?
Pascual Flores, Pepe Morales y, sobre todo, Víctor Rodríguez. Él fue el técnico que más me marcó como jugador, en la campaña de All Boys del ’73 y ’74.

Dentro del plano futbolístico ¿qué es lo que más le transmite al plantel?
Siempre transmito tranquilidad y honestidad. Ser sincero con los jugadores y hablarles de frente ayuda a que la relación con el cuerpo técnico funcione como una sociedad para lograr las metas.

¿Con qué estilo de juego se identifica?
Siempre me gustó la táctica del 4-3-1-2, desde inferiores hasta Primera. De todos modos, a veces busco variantes. En Primera División jugué con un 4-4-2, pero siempre respeto el mismo sistema de juego. Es la mejor manera de que el equipo funcione.

¿Qué elementos tuvo en cuenta para alcanzar los objetivos?
La responsabilidad corre por cuenta de todos. Es decir, hay tres elementos que son fundamentales: los dirigentes deben tomar decisiones claras; el cuerpo técnico tiene que realizar un trabajo ordenado y, después, los jugadores deben responder dentro y fuera de la cancha.

¿Cómo se sostiene un proyecto a mediano-largo plazo?
En primer lugar los dirigentes tienen que ser congruentes entre lo que dicen y lo que hacen. Lógicamente, los resultados también tienen que acompañar. El fútbol contemporáneo es muy exitista. Se apuesta por el resultado. Lo ideal es lograr un estilo futbolístico que incluya a los chicos de las divisiones inferiores. Pero si los resultados no ayudan los proyectos no tienen sustento.

¿Cómo vivió el ascenso a Primera División?
Con mucha alegría. Los recuerdos del ascenso son imborrables. Quizás ahora no se valore tanto, pero con el tiempo se va a transformar en un momento inolvidable.

¿Cuán notorio es el nivel futbolístico entre una categoría de ascenso y la Primera División?
Con respecto a la Primera B Metropolitana no hay punto de comparación. Es muy diferente: las canchas, el fútbol y, también, el nivel de jugadores. En cuanto a la B Nacional la franja es más estrecha, pero el ritmo de juego es distinto. Además, hay otro contexto, sobre todo, los clubes grandes, que cuentan con otra infraestructura y con un presupuesto mucho más alto.

¿Cómo analiza el rendimiento de All Boys en lo que va del torneo?
El campeonato muestra un nivel muy irregular. La mayoría de los equipos no se consolidó. Nosotros estamos tranquilos. Vamos despacio. El objetivo es obtener los puntos necesarios para acomodarnos en Primera. Hasta el momento, en todos los partidos estuvimos a la altura de las circunstancias.

Fuentes: www.allboysdeprimera.com.ar

www.del7007led.blogspot.com

www.youtube.com/

www.taringa.net/

www.goal.com/

martes, 28 de septiembre de 2010

Quilmes: una pequeña historia sin espuma

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En la actualidad Quilmes se codea con los grandes equipos de la Primera División, después de obtener el segundo ascenso detrás de Olimpo de Bahía Blanca, en la temporada 2009/2010.

En el torneo 2002/2003 el Cervecero también logró su cometido y compartió la categoría de mayor privilegio, tras vencer a Argentinos Juniors en la final por el segundo ascenso. Sin embargo, si la cerveza no tiene efervescencia la espuma no sube: perdió seis finales consecutivas en el lapso de dos campeonatos.

En el torneo 1999/2000 finalizó segundo en la tabla de posiciones de la zona Metroplitana, y se debía medir ante Huracán, que terminó primero con 64 puntos, uno más que el Cervecero. Pero se quedó sin ascenso directo. El conjunto dirigido por Ricardo Rezza perdió 1 a 0 en el partido de ida, en el Centenario, e igualó 1 a 1 en Parque Patricios. De todas maneras, aún le restaba disputar la chance por el segundo ascenso. En esa ocasión, Los Andes, que había ganado el torneo reducido, le arrebató la posibilidad de subir luego de perder 2 a 0 en Lomas de Zamora e igualar en un tanto de local. A diferencia de otros campeonatos, el reglamento de ese torneo sufrió una modificación: se incorporaron dos promociones con equipos de Primera A. Quilmes jugó con Belgrano de Córdoba, que terminó el campeonato de Primera en el décimo octavo lugar. Tampoco pudo doblegar al equipo cordobés, que perdió en el partido de ida 3 a 1, pero en la vuelta se impuso por el mismo resultado y conservó la categoría por hacer valer la ventaja deportiva.

No conforme con esa campaña, el equipo del sur bonaerense quiso desquitarse en el torneo 2000/2001. El conjunto que dirigía Héctor Rivoira terminó el certamen con 50 puntos y tenía derecho de acceder a jugar la final con Banfield, quien finalizó segundo con una unidad menos. Quilmes perdió en ambas ocasiones: 2 a 1 de visitante y 4 a 2 en el Centenario. Por el segundo ascenso lo esperaba otra dolorosa derrota. En esta oportunidad cayó Nueva Chicago, equipo dirigido por la dupla técnica Roberto Vega y Jorge Traverso. Fue 1 a 0 en Mataderos e igualdad sin goles en Quilmes. Una vez más, el Cervecero tenía que disputar la promoción con un equipo de Primera. ¿Quién? ¿Belgrano? No puede ser. ¿Cuál fue el desenlace? A pesar de que en el Centenario superó 1 a 0 al equipo Pirata, en Córdoba, los de Barrio Alberdi obtuvieron su premio, cuando se impusieron por la mínima diferencia e hicieron prevalecer la ventaja deportiva.

Fuente: derabonaalangulo.wordpress.com

martes, 21 de septiembre de 2010

Un Patrón de juego en Defensa

Jorge Hernán Bermúdez Morales, más conocido como el Patrón, se convirtió en el nuevo entrenador de Defensa y Justicia. En su carrera como jugador, el ex defensor colombiano arribó a Boca en 1997 y logró seis títulos con la camiseta Xeneize: tres torneos locales, dos Copas Libertadores y una Intercontinental (1997/2001). Debutó en la Bombonera el 3 de septiembre de 1997 ante el Cruzeiro, por la Supercopa, y de inmediato conquistó a la gente de Boca, después de anotar de cabeza el único tanto del partido. También tuvo una breve incursión por Rosario: jugó una temporada (2003/04) en Newell´s Old Boys.

Sin embargo, una noticia de esta talla es una digna causa de asombro, porque aquel capitán, aguerrido, y que solía destacarse en el juego aéreo no viene como jugador, tampoco como representante de jugadores, sino como DT del Halcón, que está en la segunda categoría del fútbol argentino. De esta manera, tras la desvinculación de Carlos Ramacciotti al frente del plantel profesional, el Patrón Bermúdez tendrá su primera experiencia como entrenador en la Argentina.

Llega con todo el aval del grupo inversor, encabezado por Cristian Bragarnik, y también de los directivos de Defensa y Justicia. De todas formas, su corta trayectoria estuvo siempre ligada al fútbol cafetero: Depor Fútbol Club (2007/08), Deportivo Pasto (2008) y América de Cali (2010), hasta que en agosto la dirigencia de Los Diablos Rojos le rescindió el contrato producto de la mala campaña.

El vínculo con la institución de Florencio Varela será por un año, y por el momento su cuerpo técnico estará integrado por Juan José Acuña como ayudante de campo y Juan Sosa como preparador físico, ambos integrantes del fútbol juvenil del club. Una verdadera innovación para el ascenso nacional.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Atlanta profundizó la crisis de Los Andes


Disputada la novena fecha del torneo de la Primera B Metropolitana, el Bohemio ratificó su nivel de juego y superó 3 a 1 al alicaído Los Andes, que suma ocho partidos sin conocer la victoria.

El Mil Rayitas ganó un solo encuentro, el primero frente a Sportivo Italiano, y a partir de allí no supo o no pudo encontrar un funcionamiento que le devolviera la confianza para proclamarse como un serio candidato a pelear por el único ascenso a la B Nacional.

Sin embargo, el duro presente de la institución de Lomas de Zamora se vio empañado por el alejamiento de su entrenador Oscar Cachín Blanco, tras la última derrota en su visita a Brown de Adrogué. Desde que se estableció su vínculo contractual con Los Andes, a principios del 2010, Cachín dirigió 22 partidos, con 7 triunfos, 11 empates y 4 derrotas.

De todas maneras, la crisis deportiva del Mil Rayitas se remite al pasado: la dirigencia del club prefirió optar por proyectos a corto plazo en lugar de mantener como objetivo de trabajo un programa de mediana-larga duración. Es decir, de acuerdo a los resultados los técnicos continuaban en su cargo. De esa forma, del 2007 en adelante han pasado nueve entrenadores. Un promedio de tres por temporada.

Asimismo, detrás de cada plantel hubo demasiadas incorporaciones por torneo. Para este certamen Oscar Blanco contó con un total de 18 refuerzos, más una pequeña base de jugadores del campeonato anterior y, además, se promovieron a algunos chicos de las inferiores. No siempre un plantel conformado por buenos jugadores y otros no tanto garantizan un ascenso. A lo largo de un flojo torneo todos se miden con la misma vara.

Algunos jugadores se convierten en refuerzos de un club de acuerdo al presupuesto que se destine para el fútbol profesional; otros surgen de las divisiones inferiores y otros son un producto que ofrecen representantes o gente allegada.

Por lo general, en Los Andes siempre, o por lo menos desde hace unos años, se priorizó el aporte ajeno de empresarios o personas que gozan de cierta posición de poder o, también, personajes que están o fueron parte de la política de Lomas de Zamora.

En esta sociedad entre la política y el fútbol los beneficios para el club se ven, en algunos casos, reflejados en una insignificante retribución. Por lo tanto, es difícil armar un proyecto propio sin que el dinero invertido por las partes intervinientes tome injerencia en las decisiones de los dirigentes de una institución. De todas formas, todos comparten responsabilidades.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Campeón e invicto

Ascender de categoría es considerado una hazaña deportiva, y tiene que ver con el éxito y con otros factores que en algunos clubes es ilusorio: el orden institucional . No obstante, si un equipo se corona de manera invicta es un hito histórico difícil de igualar, y para destacar.

En 1944 Barracas Central ascendió a la Segunda de Ascenso después de conseguir el título en un torneo disputado por 9 equipos y que contó con 18 fechas. Luego de dos malas temporadas (1945 y 1946) volvió a descender.

Almirante Brown fue otro de los clubes que supo conquistar a los simpatizantes Mirasoles. En 1952 se afilió a la AFA bajo el nombre de Deportivo San Justo, en fusión con el Club Atlético San Justo. Pero en 1956 volvió con su nombre original, participó de su primer torneo oficial y lo ganó de punta a punta.

En Munro también se festejó más de la cuenta: Colegiales, en 1947, se consagró campeón y obtuvo el ascenso a la Segunda de Ascenso, con una campaña sensacional. El tricolor recuperaba la categoría después de tres años de ausencia.

Arsenal de Sarandí, con sólo cinco años de vida conseguía en 1962 el ansiado ascenso a la Primera C, tras terminar primero tanto en su zona como en el hexagonal final. Ese año, el equipo del viaducto comenzó a construir su viejo estadio.

El fútbol contemporáneo dejó su huella con un nuevo récord. En la temporada 1988/89 Ferrocarril Midland alcanzó un invicto de 30 partidos, con 28 victorias y 11 empates, y subió a la Primera C. Una campaña implacable que deslumbró a los hinchas del Funebrero de Libertad.

La Naranja Mecánica del Sur. Berazategui es otro de los clubes que quedó en la historia del fútbol de ascenso argentino. En el torneo 1989/1990 ascendió a la Primera B, después de mantener su invicto durante 44 partidos.